[Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 47 (El objetivo de Makoto):
- Spoiler:
- El Steeler había tomado un buen viento y avanzaba a toda velocidad con rumbo a Water 7, tal y como lo señalaba el Eternal Pose que ahora tenía Natsuki consigo. Ni ella ni el resto de la tripulación sabían cuánto tiempo tardarían en arribar a aquella isla, pero era un rumbo seguro y no tenían otra opción. De cualquier forma, Makoto afirmaba haber escuchado nombrar esa isla y estaba segura que no se encontraba demasiado lejos, al menos no en el Nuevo Mundo o algo por el estilo.
Esa misma mañana, la capitana Hollie arribó a un puerto no muy lejano conocido como Akron, pero no veía rastro de los piratas. Preguntó por todos lados pero ellos no habían llegado ahí. Con enfado, subió a la embarcación para tratar de dormir un poco luego de no haberlo hecho durante la noche. Se dio cuenta de que los piratas, o tenían en su poder un Eternal Pose o simplemente se perderían en el océano con tal de no ser capturados. Como marine, desechó la segunda opción y se puso como objetivo el capturar pronto a esa tripulación.
Pasaron tres noches más a partir de ese momento. Makoto estaba ya adaptándose a su nueva “familia”. Gracias a su gran vista, la joven había tomado el puesto de vigía y pasaba bastante tiempo en la torre del mástil principal. De cualquier forma, no había visto una isla en todo ese tiempo.
Tal mañana, como siempre lo hacía, Blaze buscaba el ave del periódico que tarde o temprano cada día lograba llegar hasta el Steeler. El capitán tenía la ilusión de ver algo sobre los Mugiwara, pero estaba perdiendo la esperanza; sin embargo, ésa sería la ocasión en que sabría acerca de sus héroes. Apenas tomó el periódico y vio en la primera plana de éste un acontecimiento peculiar. De acuerdo a los reportes, Monkey D. Luffy había vuelto a Marineford, pero no solo, pues el ex miembro de Ouka Shichibukai, el gyojin Jinbe, así como el “Rey Oscuro” Silvers Rayleigh, le habían acompañado en un extraño ritual que terminaba con una especie de reverencia, escena que había sido capturada en una fotografía. Por más que intentaba, Blaze no podía encontrar sentido a esas acciones.
–Lo que hicieron con la campana es una especie de despedida de año –le explicó Fuu, quien había escuchado sobre ese ritual– aunque también podría significar un cambio de era, de época o algo así. De cualquier forma, es una forma de dejar atrás algo.
–¿Crees que su tripulación se haya desbandado? –preguntó Jet quien se acercó a ver la noticia.
–¡De ninguna forma! –le afirmó Blaze, no enfadado, pero sí seguro de lo que decía– tal vez sea sólo una forma de despistar a la marina, o... –el chico de acero finalmente notó el tatuaje que el capitán mugiwara llevaba en su brazo– eso no lo tenía antes, ¡ya sé! Es un mensaje para sus nakamas, seguramente es una clave para el lugar donde deben verse o algo así.
–Opino que has leído muchas historias fantásticas, pero si tú quieres creer eso, adelante.
Cuando Blaze se volteaba para responder a su primero de a bordo, varias hojas cayeron del periódico. Pero no eran páginas de éste, sino que parecían venir aparte. Se trataba de las recompensas. Las cuales recogió Fubuki. La princesa comenzó a verlas una por una, eran cerca de 50 carteles con los rostros de villanos hasta que vio uno conocido, pero lo tomó con tranquilidad.
–Mira Jet, aquí estás de nuevo –le dijo Fuu. Él se volvió y se dio cuenta de que su recompensa no había subido, estaba igual, en 37 millones– ¡Y Makoto está aquí también! –se sorprendió la princesa al ver a su compañera; sin embargo, ella sí tenía una cifra diferente, pues en lugar de sus doce millones, ahora otorgaban 25 por su cabeza. Fuu sonreía mientras le daba su respectivo cartel a la arte marcialista, pero luego su rostro cambió al ver la siguiente fotografía. No había ningún nombre, sólo un apelativo, el cual era “Killer Princess” y la cifra era de 15 millones apenas, mientras que la imagen era de una joven con su cara cubierta, dejando solamente los ojos a la vista; era precisamente ella.
Fuu lució enfadada al inicio, más que nada por el apelativo, que la hacían parecer algún tipo de asesina, aunque su capitán lo hizo todo más fácil asegurando que a la marina le gustaba exagerar –un poco más y hubieras sido “Killer Queen”, habría sonado genial –reía el chico de acero mientras ella recuperaba su semblante tranquilo.
A continuación Fuu vio que el siguiente era su compañero Osore. Él sí tenía su nombre, pero además, al igual que Jet, tenía un apodo, el cual era “Neon Knight” y 18 millones como recompensa. Entre más veía carteles, más de sus nakamas observaba en fotografías. Pronto entregó su respectivo “wanted” a cada compañero. A Shinta, de 10 millones y a Natsuki de sólo 7 millones. Blaze estiró las manos esperando el suyo pero por más que Fuu buscó no lo encontró.
–Seguramente lo traerán hasta mañana Blaze, no te preocupes –trató Fuu de calmarlo.
–Pero si toda la tripulación está aquí, ¿por qué yo no? No tiene lógica –el capitán hacía un puchero, sin creer que de toda la banda era el único sin un cartel de recompensa.
–Es que no peleaste con nadie, “captain” –le dijo Natsuki sin pensar que era algo malo. Blaze simplemente lo tomó mal y prefirió irse a su camarote. Jet tenía planeado pedirle que le “fabricara” una katana provisional mientras conseguía una de verdad, pero tendría que esperar a que su sensible capitán se calmara.
Mientras tanto, Natsuki no pareció muy afectada por lo que había pasado con su capitán y en vez de eso fue con Makoto, quien había bajado de la torre para ver su cartel de wanted hacía unos minutos.
–¡Ma-chan! –la abrazó con entusiasmo, haciendo que chocaran contra la barandilla, aunque con suavidad– ¿la has pasado bien aquí? ¿verdad que estás feliz de haberte unido a nosotros? –preguntaba sonriendo– cuando lleguemos a la siguiente isla vamos a ir tú, Fuu-chan y yo de compras y la pasaremos muy bien.
–Tiene razón, la pasaremos bien –afirmó Fubuki– y sabes que estoy contenta de que estés con nosotros, pero creo que debes contarle a todos cuál es tu objetivo de quedarte en la tripulación, además de ayudarnos a seguir el viaje –la princesa sabía más de Makoto que los demás, al compartir la misma habitación con ella.
–Es verdad –puso Makoto rostro serio– por supuesto, no es nada malo, pero quisiera que lo supieran, porque ahora soy parte de este grupo, de esta familia –y al decir eso, volteó a ver con una sonrisa a Natsuki– cuando le pregunté a mi padre quién le había hecho eso, dijo que debía haber sido el Doctor Vegapunk. Quiero conocerlo, no por venganza, sólo quiero saber por qué, ¿por qué mi padre? ¿Por qué la marina hace ese tipo de cosas? ¿Por qué alguien con una mente como la de ese hombre, puede prestarse a esto? –decía mientras comenzaba a sollozar, al recordar a su padre.
–Y nosotros te ayudaremos a llegar ahí, ¿verdad? –preguntó Fuu a sus compañeros, quienes asintieron y afirmaron que los objetivos de cada uno, eran los de todos. Jet miró por un momento a Osore, esperando que, tal vez en ese instante tan propicio, finalmente contara su historia, pero no fue así.

kaizoku ou-

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 48 (Hambre):
- Spoiler:
- El viaje duraba todavía dos días más, y fue en ese momento cuando Blaze volvió a salir a cubierta. Su depresión había pasado por el momento y aseguraba que iba a conseguir una recompensa por su cabeza más grande que la de todos sus tripulantes juntos, por lo que sería temido en todo Grand Line.
–Como parece que ya estás de muy buen humor, te pediré un favor. Hazme una espada, como la que “fabricaste” cuando peleamos con Natsuki, ¿recuerdas?
–Puedo hacerla, pero recuerda que no soy un herrero y lo que pueda hacer, no tendrá nunca la calidad de una katana normal.
–No importa, es sólo provisional –respondió el espadachín.
–Como quieras, y pondré más empeño que en esa ocasión para que sea mejor y te sirva –el capitán, quien se veía algo cansado, comenzó a crear el arma de sus manos– ojalá en lugar de la fruta de acero, hubiera comido la fruta del alimento, nos morimos de hambre.
Tras tantos días en alta mar sin parar, incluyendo desde que habían salido de Kaprico, los alimentos estaban cerca de agotarse, por lo que Fuu había reducido las porciones de cada quien con el fin de que duraran lo más posible. De cualquier forma, el límite estaba cerca y lo situación podía ponerse insostenible. Incluso la siempre tranquila princesa estaba un poco de mal humor y pidió a sus nakamas conseguir algo de comida, ya fuera aves que volaran cerca o peces que pudieran atrapar alrededor del Steeler; pero no era fácil, pues sólo emplumados de tamaño pequeño estaban por ahí y los peces comestibles no se acercaban a la superficie estando cerca un barco tan grande y no era que los piratas tuvieran un gran conocimiento dentro de la pesca.
Pasaron dos días más y la comida finalmente se agotó, a pesar de los mayores esfuerzos de Fuu por hacerla rendir al máximo. Fuu y Makoto buscaban en la bodega para ver si algo se les había quedado sin que se dieran cuenta, pero lo único que encontraron había sido una patata partida a la mitad y que tenía algunos gusanos. Fuu la llevó consigo y la presentó a sus nakamas como el último alimento que restaba en el Steeler. Afirmó que, a pesar del aspecto de aquel tubérculo, seguía siendo comestible y que si alguien no aguantaba para nada el hambre, podía comerla, incluso aseguró que los gusanos serían una fuente de proteína valiosa en esas condiciones. Todos rehusaron en ese momento, a pesar de que varios de sus estómagos protestaron. La princesa también recomendó a sus compañeros que hicieran poca actividad y, que de ser posible, no se movieran mucho durante las próximas horas.
El primero que cedió al hambre fue precisamente el capitán. Se acercó a la cocina y finalmente entró, encontrando la patata aún con los gusanos. Si quería, podía cocerla y probablemente no pensaría mucho en los anélidos. Justo cuando iba a tomarla, el estómago de alguien más asomó con gruñidos en esa pieza. Blaze volteó hacia la entrada y vio a un Shinta avergonzado, pero que aun así no se separaba de la puerta; el chico de acero supo de inmediato que su tirador también se había rendido a su propio estómago, pero no era el único, pues detrás de Shinta apareció Natsuki. La navegante, en lugar de su siempre vivaz sonrisa tenía un rostro débil y marcado por su hambre. El capitán los miró a ambos un minuto y se dirigió a la salida.
–Es toda suya, no desperdicien nada –les dijo.
–Pero tú has llegado primero –con tono casi de disculpa, Shinta detuvo a Blaze antes de que ésta saliera a la cubierta.
–No puedo –respondió– como capitán, no puedo dejar que ustedes pasen hambre si aún hay algo de comida. Yo aguantaré hasta diez días sin comer de ser necesario –les sonrió orgulloso.
Y era cierto. No es que la tripulación hubiera tenido días sin comer, pero ya que las porciones eran tan pobres en las últimas comidas, el hambre abundaba en todos los tripulantes, y quizás el que más tenía era Blaze, pero no estaba dispuesto a mostrar debilidad. Makoto vio esa escena y le alegró que la banda tuviera un líder de ese tipo. Al inicio no estaba muy segura si él era el indicado, puesto que casi siempre la pasaba durmiendo y además parecía ser algo caprichoso y más sensible que lo necesario, pero finalmente lucía como un buen capitán. Eso le dio algo de energía para subir a la torre del mástil principal, pues quería avisar sobre la salvación de encontrar esa isla de Water 7, la cual incluso algunos comenzaban a dudar de si existía.
Makoto afinó la vista y no vio absolutamente nada. Se sintió decepcionada, pero a la vez le pareció bastante lógico. Se tumbó sobre el pequeño barandal de esa torre y sintió que iba a dormirse. De cualquier forma, se levantó, para tal vez intentar bajar o decidirse si debía quedarse ahí durante todo el día. Vio de nuevo hacia el horizonte y esta vez sí vio algo. Se talló los ojos y ya que no había nada ahí, pensó que había sido un espejismo; sin embargo era una ola la que parecía haberle tapado lo que ya había notado la vez anterior y cuando fijó su gran vista finalmente estuvo segura de que algo había a lo lejos. Reunió toda la fuerza que pudo y lo gritó a todos sus compañeros. Era como un milagro y todos parecieron olvidar su hambre por un momento. Shinta, quien se llevaba a la boca parte de la patata, escupía los gusanos que colgaban por su boca.
Desde la torre de vigía, Makoto fue viendo más claramente aquella isla. Al inicio había una torre de la cual parecía salir agua y poco a poco fue tomando forma hasta ver que eran muchas fuentes y que la isla parecía estar bastante poblada
–¿Qué dice esa Eternal Pose, Natsuki? –gritaba desde arriba una renovada Makoto.
–Ésa es la isla, apunta directamente hacia allá –respondió para la alegría de sus nakamas. Sólo Jet, que estaba en la popa del barco, tratando de no hacer ningún movimiento, no celebró efusivamente. Por alguna razón, el espadachín siempre estuvo seguro de que tarde o temprano llegarían a Water 7.
Así, pasaron un total de ocho días desde que el Steeler había abandonado el G-12 y lograba llegar a Water 7. La derrota venía a cuestas, pero la esperanza de un mejor porvenir no podía evitarse, siendo que ese lugar, en primer término, los salvaría del hambre.

kaizoku ou-

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 49 (Water 7):
- Spoiler:
- El tiempo que al Steeler le tomó llegar hasta Water 7 pareció una eternidad para los piratas, pero inevitablemente el navío arribó hasta un lugar parecido a un islote, el cual tenía entrada a la isla. Lo primero que hizo Blaze fue ir por algo de berries que tenía guardados en su camarote y así poder comer y comprar alimentos. Todos bajaron del barco con ánimos renovados y al entrar a la ciudad, no todos miraron lo particular que era. Sólo Fuu y Jet admiraron el peculiar estilo de construcción y los canales acuáticos que estaban por todas partes. Cerca de la entrada, había un restaurante. En cuanto los piratas vieron el letrero entraron desesperadamente y Blaze ordenó una montaña de comida que fue devorada con tintes de bestialidad dada el hambre que sufría el grupo.
Una hora después todos, hasta el último habían saciado su necesidad de comer. La cuenta fue alta, pero bien valía la pena. Para Blaze el pagar esa cantidad no le presentaba dificultad, e incluso, durante los días pasados, le parecía una broma de mal gusto tener dinero y no poder comer cuando tenían hambre. Además todavía le quedaba algo de oro.
Cuando la digestión hizo que los piratas pudieran levantarse de sus asientos, decidieron salir a explorar. Aunque Blaze y Fuu se separarían las primeras horas de los demás, para comprar las provisiones necesarias para continuar el viaje. De cualquier forma todos tendrían que viajar en Yagara hasta arribar a la parte gruesa de la ciudad. Así lo hicieron y fue cuando todos empezaron a sorprenderse del lugar en donde se encontraban. Desde las rústicas paredes de los edificios, pasando por los canales que controlaban el transporte de la isla, la fiesta y el aroma a incienso que inundaba muchos de los pasadizos de aquella mágica ciudad.
Tras un viaje corto hacia el centro de la isla los piratas salieron del Yagara y se encontraron en una plaza bastante grande, llena de gente que iba a un lado y hacia otro, como abejas que luchaban por depositar el polen en su panal. Blaze y Fuu estaban por despedirse cuando advirtieron que Jet miraba fijamente hacia otra dirección. Sus ojos apuntaban hacia la orilla de la plaza, donde menos personas se movían. Ahí estaba ella.
Llevaba un vestido casual un poco arriba de las rodillas, de color rosado con estampado de flores con tonos pastel, sandalias de piso sin tacón y usaba una sombrilla totalmente blanca. Además, tenía puesto un sombrero amplio, también blanco, con una banda azul cielo, y del cual parecían brotar sus rizos dorados que caían hacia su espalda y hombros.
–¡Ayaka! – le gritó Blaze antes de que Jet pudiera hacer algo. El capitán repitió el saludo y se acercó a la marine seguido por sus compañeros, siendo el último de ellos el espadachín. Ella sonrió levemente al reconocer a ese pirata que agitaba la mano mientras iba hacia ella.
–Hola Blaze –le saludó sin ser muy efusiva, pero visiblemente contenta. Sus ojos azules estaban tranquilos, cómodos, regenerados debido a las vacaciones que se había tomado– ¿esta es tu tripulación? –preguntó al ver a tan singulares personajes.
Natsuki se acercó con un rostro serio, extraño y pareció inspeccionar a la joven, mirándola desde distintos ángulos –¿así que tú eres la novia de Jet, no? –preguntó con algo de celos, como si estuviera probándola.
–¡Cállate Natsuki! –apareció el espadachín entre la navegante y la rubia quien sólo reía– ella no sabe lo que dice –afirmaba Jet mientras le tapaba la boca a Natsuki.
–Yo creo que debemos irnos de aquí –les dijo Blaze a sus compañeros, excepto, por supuesto, a Jet, a quien, sin mencionarlo, le instaba a permanecer con Ayaka– fue bueno verte, chica marine. Qué bueno que no moriste en la batalla contra Shirohige. Nos veremos luego –se despedía Blaze y era como una señal para sus nakamas quien junto con él se fueron alejando. Ayaka y Jet se quedaron solos en esa esquina de la plaza sin hablar durante casi un minuto.
–Perdona a mi tripulación –al fin él rompió el silencio.
–Se ve que te quieren mucho, no me extraña sabiendo lo que hiciste por ellos –la joven todavía observaba a los piratas perderse entre esa multitud– sobre todo esa chica, ¿es tu hermanita?
–Algo así, es extraño de explicar –respondió el espadachín quien comenzó a admirar el cuerpo de la capitana, ya sin estar enfundada en el rígido uniforme de la marina, así como sus labios en un tono mucho más fuerte que antes los había visto, ahora sí estaba maquillada para salir y pasear, no sólo para trabajar– te ves bien.
–Viniendo de ti, debe ser un gran cumplido –ella actuaba como si el beso que ambos se habían dado -o mas bien que Jet había robado- semanas atrás en el barco de la marina, nunca hubiera sucedido. Jet por su parte, actuaba con cautela recordando precisamente ese momento que no podía alejar de su mente desde que había advertido la presencia de la capitana en aquella plaza.
Finalmente ambos comenzaron a caminar juntos. Ayaka advirtió que debía volver en media hora pues estaba esperando a su subordinada Hanako, quien era gran aficionada a los libros y se encontraba en una tienda cercana eligiendo algunos volúmenes. Mientras tanto, Fuu y Natsuki trataron de escabullirse del grupo de Blaze para seguir a la pareja. La princesa lo hacía por curiosidad y por esa ansia de “chisme” que a veces no podía controlar, mientras que la navegante afirmaba no estar segura de que esa chica era la indicada para su “hermano mayor”; sin embargo ambas fueron detenidas por Blaze, quien no las dejó espiar por ningún motivo al espadachín.
Ayaka platicó a Jet sobre la guerra de Marineford, aunque omitiendo aquellos detalles que no podrían llegar a oídos de un pirata, mientras que él no reveló más que trivalidades; no contó acerca de las aventuras en Yuki o las otras islas, esto al menos hasta que la rubia notó la extraña arma del espadachín.
–La mía está rota –se detuvo un momento Jet al ver el acero semiforjado que Blaze la había fabricado. Ambos estaban en una calle empedrada que tenía de un lado edificios no muy altos, de dos o tres plantas, y del otro uno de los canales por donde Yagaras pasaban una y otra vez con carga o pasajeros– fue tu novio, él la hizo inservible con un truco poco honorable.
Ayaka duró un poco para asimilar lo que había escuchado y aunque se imaginaba quién era la persona de la que Jet hablaba, prefirió asegurarse.
–¿Disculpa? –preguntó, haciéndose la ofendida por lo que su acompañante había dicho.
–No recuerdo su nombre, sólo que él dijo que era tu novio –y Jet describió al sujeto como mejor lo recordó.
–Kazuhiko... –la rubia hizo un gesto serio y su rostro miró al suelo un momento– él y yo no tenemos ya nada que ver. Tal vez un tiempo así fue, pero no así ahora, no más. –Fue por poco que una sonrisa escapaba en el rostro de Jet quien apenas pudo esconder lo contento que lo hacía escuchar esas palabras de Ayaka, sobre todo porque parecían sinceras y con bastante desagrado para con el Contra Almirante. Él prefirió cambiar el tema y la plática entre ambos se alargó, mientras seguían caminando por las empedradas calles de la Capital de Agua. Unos minutos después, la sonrisa de Ayaka se borró del rostro.
–¡Es muy tarde ya! –dijo sorprendida– tenía que esperar a Hanako hace ya tiempo y me entretuve aquí –se detuvo de sus palabras de pronto, al darse cuenta de lo que había dicho– no quiero decir que haya sido tiempo perdido, sólo que tengo que irme. ¡Pero podemos vernos mañana, si es que ustedes no se van hoy, estaré temprano por la ciudad, cerca de aquí!
–Mañana está bien –respondió Jet. Ayaka se despidió y dejó ahí al espadachín mientras corría para regresar a la plaza donde ambos se habían encontrado. Él se desconcertó un poco por la actitud de ella, sobre todo al final. Ésa no era la Ayaka que él conocía, aquella rígida y decidida capitana de la marina; sin embargo, en ese momento pensaba que tal vez le agradaba más esta Ayaka. Una chica más jovial y que también parecía más sincera.

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 50 (Yo soy una marine y tú un pirata):
- Spoiler:
- Ayaka llegó corriendo a la plaza y tras buscar en varias direcciones, vio a Hanako sentada en una banca, rodeada de dos bolsas, seguramente repletas de libros. Sonrió al ver que su asistente era tan disciplinada como ella.
–Perdona Hanako, me encontré una amistad y platicamos tanto que perdí la noción del tiempo.
–Qué raro, usted tiene pocos conocidos, ¿era marine?
–No –sonrió nerviosa la rubia– vivía en un pueblo en el que estuve un tiempo durante mi entrenamiento. Pero es mejor que volvamos al barco, se hará tarde –le pidió y Hanako finalmente aceptó comenzando a platicar acerca de los volúmenes que había conseguido en aquella tienda.
Jet por su parte regresó al Steeler donde no había todavía nadie. Ninguno de sus compañeros había llegado todavía y se dispuso a esperarlos. Con la vista clavada en el pasillo que llevaba de ese islote hacia la ciudad, aguardaba la llegada del grupo. No se preocupó de estar por horas en la misma posición, recargado sobre la barandilla, pues su mente se encontraba viajando hacia otro lugar. No fue sino hasta que escuchó un grito que advirtió que el resto de la tripulación estaba regresando al barco. Natsuki lo había visto desde lejos y agitaba su mano a modo de saludo. Él sólo sonrió.
Cuando todos llegaron al barco, el espadachín fue asaltado con preguntas por parte de la navegante y también de Fuu, pero ellas fueron interrumpidas por su capitán, quien las obligó a ayudarle a guardar la gran cantidad de víveres recién comprados, aunque lo hizo con toda la intención de que no molestaran a su primero de a bordo. Osore también fue a ayudar para que el trabajo fuera menos pesado para sus compañeras y se llevó a Shinta. Sólo Makoto se quedó en la cubierta junto a Jet.
–Tu rostro está raro –le dijo fingiendo desinterés total por él– te la has de haber pasado bien con esa chica, porque hasta estás sonriendo, mira que te ves hasta tétrico si me preguntas –ella mejor se retiró a descansar al camarote que compartía con Fuu antes de obtener respuesta de su compañero, quien sólo suspiró.
El resto de la tarde, que ya casi era noche, las tres chicas de la tripulación planearon el siguiente día, el cual sí consistiría en comprar ropa para ellas. Osore por su parte quería ir a buscar algunas chicas, pero como su intención era llevarse consigo a Shinta, Fuu pidió a Blaze que les acompañara. Jet ya tenía planes, por supuesto.
Y el espadachín fue el primero en levantarse al siguiente día y ponerse listo para salir a la ciudad nuevamente. Comenzó a caminar por las calles empedradas con sus manos dentro de sus bolsillos mientras su katana enfundada golpeaba levemente su pierna izquierda por cada paso que daba. Tras unos minutos de andar, llegó hasta la plaza donde un día antes había encontrado a Ayaka. Esta vez, no había tanta gente aún, pero el pirata no pudo ver a la rubia por ningún lado. Esperó, de pie, cerca de la orilla de la plaza con uno de los canales hasta que vio llegar una figura delgada, con su cabello atado en una coleta de caballo, una blusa azul cielo sin mangas, un pantalón de tela de jeans, pero de color blanco, entallado, hasta las rodillas, y la misma sombrilla del día anterior. A Jet le causaba extraña impresión verla de esa forma, pues si ayer había pensado que se veía juvenil, ese día, a sus ojos, era una chiquilla casi de la edad de Natsuki.
Al acercarse uno al otro se saludaron calladamente y la marine pidió que fueran a desayunar, incluso afirmó que ella pagaría, así que no debían preocuparse por el dinero. Al llegar a un pequeño desayunador, ella fue la que comenzó la plática relatando que sus vacaciones se agotaban justamente al día siguiente y debía partir esa noche de Water 7 para dirigirse a los Cuarteles Generales de la Marina y de ahí, de regreso al East Blue.
–¿Y ustedes cuánto tiempo estarán aquí?
–Supongo que lo que tarde en cargarse el log –respondió el pirata tratando de sacudirse la noticia de que la rubia debía partir– debemos llegar a Sabaody, el último lugar donde los Sombrero de Paja fueron vistos, pues Blaze quiere tener pistas sobre ellos.
Era la primera vez que Jet comía junto a Ayaka y ahí pudo darse cuenta de que el apetito de la capitana no tenía nada que ver con su delgada figura, ya que aunque comía con elegancia y modales, las cantidades eran mayores a las que él ingería, y no por poco. No quiso interrumpir demasiado a la rubia con comentarios sin sentido y prácticamente no habló más hasta que la comida se terminó. Ambos compartieron palabras simples y triviales al dejar el lugar y se dispusieron a caminar por calles más céntricas de la ciudad que las que habían andado un día antes.
Casi sin darse cuenta, a los pocos minutos, iban tomados de la mano. Mientras ella señalaba detalles en los edificios o sucesos en los canales, él sólo iba serio, pero no con su rostro duro y el seño fruncido como de costumbre, sino con semblante tranquilo y casi sonriente.
Ambos subieron hasta la parte más alta de la ciudad donde encontraron una enorme fuente al frente y el resto de la Capital de Agua a sus espaldas a la que voltearon a ver unos segundos después.
–Es una vista hermosa, ¿no? –preguntó ella. Él iba a responder, pero al no ocurrírsele nada, sólo asintió. No era su estilo decir cosas melosas o románticas. Sólo apretó un poco más fuerte la mano de la chica y se volteó a para verla a los ojos, cosa que ella imitó para, segundos más tarde, acercarse al rostro del espadachín. Él agachándose, hizo lo mismo y poco después ambos se besaban, por primera vez, bajo el consentimiento de los dos, no como hubiera sido la primera vez.
Sin embargo, mientras sus labios estaban unidos, Ayaka abrió los ojos, como si recordara o se diera cuenta de algo importante y se separó inmediatamente del pirata.
–¿Qué sucede?
–No es... yo no... –la rubia miraba angustiada al espadachín quien sólo estaba desconcertado– esto ha sido un error –dijo y huyó del lugar. Jet reaccionó un poco tarde, pero fue a seguirla, llamándole por su nombre en repetidas ocasiones para que se detuviera. Ella bajó varios niveles de la ciudad hasta que llegó a un pasillo grande, donde había poca gente, todavía en una parte alta de Water 7.
–¿Se puede saber qué he hecho ahora? –preguntó Jet con rostro de fastidio cuando finalmente la alcanzó.
–No es que seas tú, ni lo que hayas hecho. Es lo que somos y las diferencias que existen entre nosotros. Soy una capitana de la marina; tú eres un pirata con una recompensa. Nos acabamos de besar, ¿y luego qué sigue? ¿Quieres que sea tu novia? ¿Y cómo pretendes que pase eso? Soy una marine y tú un pirata –repitió con su rostro recio pero con sus ojos emocionados– ¿acaso pretendes que yo me haga una criminal y surque contigo los cinco mares? ¿o es que intentarás pedir perdón y hacerte un marine tú mismo y separarte de la vida de pirata para estar conmigo? Si tienes la respuesta para eso, dímela ya –pidió casi desesperada, pero luego desvió su mirada, que se había vuelto triste, un poco a hacia su izquierda –si lo que quieres es acostarte conmigo, sabes lo que siento, y podemos ir a una habitación y terminar con esto de una vez para ya no volvernos a ver nunca más.
–¡Sabes que no se trata de eso! –respondió él como si se sintiera insultado, pero a la vez, no sabía qué más decir, por lo que calló tras su contestación.
–Debo irme –le anunció con los vidriosos ojos de color, hermosos y azules como la superficie de mar adentro, alejado de tierra– cuando tengas la respuesta para lo que te pregunté al final, trata de verme. Mientras tanto, y cuando esté en servicio, ten en cuenta que, si son órdenes, tendré que atacarlos. Si llegamos a toparnos en circunstancias normales, los dejaré ir, como una muestra de mi aprecio a Blaze y mi relación contigo. Adiós –y ella se alejó, ya más tranquila, con paso firme. Había regresado a ser la rígida y disciplinada capitana de la marina. Se dirigía al hotel donde se hospedaba, donde seguramente Hanako estaría preocupada por ella. Decidida a dejar Water 7 y a reanudar las labores que su rango le exigía.

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 51 (Ella lo quería escuchar):
- Spoiler:
- El carácter de Jet no le permitía exteriorizar demasiado sus emociones y parecía no afectarle demasiado lo que acababa de suceder, al menos así se veía por fuera. Comenzó a buscar con la vista el camino para ir hacia el barco, aunque no pudo hacerlo inmediatamente, pues no reconocía muy bien el rumbo. Luego de dar unas vueltas, afortunadamente para él, encontró a sus compañeras en una tienda de ropa. Vio desde el otro lado del canal de agua que estaba por ahí, que Natsuki le mostraba una minifalda a Makoto, quien negaba con todas sus fuerzas, y luego Fuu enseñaba una blusa la cual parecía agradarle más -pero no del todo- a la arte marcialista y vigía de la tripulación. La escena suavizó un poco el temperamento del espadachín y decidió esperar a sus nakamas afuera del establecimiento.
Cuando las tres salieron, se quedaron sorprendidas de ver al espadachín en ese lugar.
–¿Qué haces aquí, no te habías ido con tu novia? –preguntó Makoto, sin otro afán que el molestar a Jet.
–Sí, cuenta, cuenta, con detalles por favor –pedía Fuu alegremente. Pero Natsuki no dijo nada, y sólo se quedó viendo al moreno-pelirrojo un momento, deformando sus labios casi haciendo un puchero.
–¿No te trató mal esa chica, verdad? –preguntó un poco enfadada– porque si lo hizo, se las verá con nosotras. ¿Cómo se atreve a haberte rechazado?
–No se trata de eso Natsuki, te lo aseguro.
–Pues tu cara está rara –le afirmó ella, con sus brazos posados en las caderas y el seño fruncido– algo malo te ha pasado estando con ella –y ante la insistencia, Jet contó a sus compañeras parte de lo sucedido, haciendo énfasis entre las diferencias entre él y la capitana marine. De cualquier forma, se dejó la mayor parte de los detalles en el relato.
–No podemos estar juntos, es así de sencillo –dijo, echando a caminar por la calle de adoquín– además, no está dentro de mis prioridades, no importa ya.
Por alguna razón, Natsuki sabía que el espadachín mentía, aunque fuera levemente, pero decidió no presionarle más. De cualquier forma, Jet tuvo que acompañar a las tres chicas el resto de la tarde en sus compras y terminó siendo un carga bolsas y cajas. Durante el regreso al barco, el espadachín tuvo que esquivar las preguntas de Natsuki y también las de Fuu acerca de su “cita” con Ayaka. A Makoto no parecía importarle el encuentro de su compañero con la capitana de la marina.
Los piratas parecían tener absolutamente todo listo para irse, tan sólo el Log, que aún no se cargaba, los retrasaba, pero según les habían comentado, a más tardar a la mañana siguiente, éste se apuntaría hacia la siguiente isla.
Ayaka había regresado a donde Hanako temprano, tanto que ésta apenas se despertaba. No es que fuera perezosa, pero las vacaciones la habían hecho cansarse un poco en los últimos días y esa mañana había dormido hasta tarde. Justo cuando la capitana vio a su recluta levantarse le externó la decisión de volver al trabajo. A pesar de sus ojos somnolientos, en cuanto Hanako proceso la información en su dormido cerebro, se puso contenta y empezó a preparar todo para partir. Lo harían por la tarde en un barco pequeño que sólo ambas tripulaban. Ennies Lobby no quedaba muy lejos y aunque estuviera en reconstrucción, su puerta de la justicia todavía estaba en servicio y por ahí podrían arribar más rápido a Marineford para recuperar su barco y regresar con algunos hombres a East Blue.
Sin hacer ningún aspaviento, la capitana regresaba a sus labores y mientras tanto, los pensamientos de Jet estaban posados en ella. Tumbado en la popa del barco, incluso detrás del camarote de Blaze y de su propia cabina, prácticamente en la punta posterior del barco. Natsuki y Fuu se habían rendido finalmente y ambas veían sus ropas nuevas en la habitación de la princesa. Fue entonces Makoto la que dirigió palabra a Blaze, quien junto a Osore, enseñaba a jugar cartas a Shinta.
–Tu espadachín actúa raro “captain” –le interrumpió en su actividad– es mejor que veas qué le sucede, no querrás tener un guerrero con su corazón confundido.
Él no dijo nada y comenzó a buscar al espadachín, mientras Osore invitaba a Makoto a jugar a las cartas, aunque con una modalidad distinta. Ella se rehusó a quitarse la ropa cada vez que perdiera una mano y como respuesta golpeó en la cabeza al médico.
Blaze supo dónde encontrar a su primero de a bordo y le pidió que le contara lo que había sucedido con Ayaka. El espadachín se incorporó y miró hacia otro lado, como si fuera a ocultar tal suceso, pero el capitán sabía bien que su compañero iba a hablar.
–Ella tiene razón –habló al fin– nuestros mundos son distintos. Como ella misma me dijo, ¿acaso quiero hacerme marine? ¿O quiero que ella se haga pirata? No tiene sentido.
–¿Eso te preguntó?
–Sí, algo así.
–¿Y por qué no le dijiste que se hiciera pirata y viniera con nosotros?
–¿De qué hablas? Si le digo eso la hubiera hecho enojar.
–¿Estás seguro? –le sonrió el capitán– yo creo que hasta te hubiera ido mejor, tal vez era lo que ella quería escuchar –el espadachín se quedó mudo, con la boca abierta y por un momento pensó que había algo de razón en las palabras de su compañero, aunque no demoró demasiado en volver a su acostumbrado rostro.
–Como sea, ya no importa. Hemos de seguir el viaje y todo saldrá bien. Lo mejor será salir de esta isla cuanto antes –el espadachín se retiró de ahí, pero su humor era diferente, parecía ser el de siempre y ello tenía contento a su capitán. Cuando Blaze regresó al área cercana de la proa, vio que solamente Makoto estaba por ahí, viendo hacia el mar, aunque más bien hacia la nada, pues el capitán tuvo que hablarle en par de ocasiones para que reaccionara.
Blaze preguntó a su vigía por Osore y Shinta quienes parecían haberse esfumado del lugar. Ella respondió que los dos se habían aburrido y habían ido hacia la ciudad nuevamente hacía unos minutos. Así pues, ambos se quedaron platicando sobre cosas triviales y unos momentos después, Jet los acompañó, aunque sin abrir mucho la boca. Media hora después, Natsuki y Fuu salían de sus camarotes tras haber acomodado toda su ropa y todavía suspiraban por sus productivas compras.
Natsuki entonces advirtió que tanto Shinta como Osore regresaban al barco, y lo hacían realmente apurados. Ella iba a saludarlos efusivamente, pero la detuvieron.
–Aunque realmente me gustaría recibir tu cariño, pequeña, no hay tiempo para eso, debemos salir de la isla ya, en este instante.
–¿Qué sucede? –preguntó Blaze.
–Esa chica pelirroja, la capitana de la marina con la que nos topamos en el G-12, está aquí, en Water 7, ¡debe estarnos buscando! –al escuchar esto, Blaze quiso saber el estado del Log Pose, pero éste todavía no estaba cargado.
–No nos queda más que enfrentarla en la ciudad –afirmó Jet.
–Si hacemos eso –intervino Fuu– no tardarán en llegar refuerzos y entonces será más difícil irnos. Tampoco podemos escondernos, ella es muy lista, tarde o temprano encontrará el barco y no creo que no lo recuerde.
–¿Qué propones entonces? –le cuestionó Blaze, a sabiendas de la sagacidad de la princesa.
–Bueno, aún tenemos la Eternal Pose hacia este lugar, también tenemos bastantes alimentos para varias semanas. Lo que podemos hacer es zarpar en este instante, alejarnos de Water 7 durante unos días, tal vez una semana, y volver. Viéndolo fríamente, es la única forma en el que podremos seguir.
Los piratas estaban deliberando cuando Makoto, que tenía su vista de frente al estribor del Steeler, vio a un acorazado marine bordear la isla con dirección hacia donde se encontraban ellos. Su aguda vista pudo alcanzar a ver a alguien en la popa de ese navío, y aunque no le reconocía desde tan lejos, sí podía saber que había un cabello rojo.
–Es ella, debe serlo –afirmó Fuu.
–¿Cómo diablos nos encontró tan rápido? –Jet preparaba su espada “hechiza”.
–Es posible que nos haya notado a Shinta y a mí. Sé que no nos vio, pero ella tiene esa extraña habilidad.
–La llamó, “Ambición” – aclaró Fuu a Osore– ahora no nos queda otra alternativa que irnos.

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 52 (El ataque de Hollie):
- Spoiler:
- Y así hicieron los piratas. Blaze, Jet y Osore se aprestaron a hacer uso de los remos, mientras que Makoto y Shinta abrieron las velas lo más rápido de que pudieron, aunque la acción no fue tan veloz como hubieran querido. Justo cuando el Steeler viraba para alejarse de Water 7, se escuchó el estruendo de un disparo, y segundos después, como si fuese un relámpago, un trueno, una bala de cañón se impactó en la popa del barco y los piratas vieron como el timón voló por los aires tras el ataque.
–¡No se detengan! –hizo Jet reaccionar a sus compañeros y el barco, aunque sin timón, más bien guiado por los remos, comenzó a ir más rápido. De cualquier forma, el acorazado de Hollie les daba alcance de forma rápida y pronto se escuchó un disparo más. Jet y Blaze trataron de reaccionar para ir hacia la popa pero el mismo Steeler respondió con otro cañonazo para desviar el que los atacaba. Su tirador, Shinta, había bajado para tener acceso al cañón posterior, uno de los cuatro que poseía la fragata y con ello había salvado, momentáneamente, al barco y sus tripulantes.
Blaze mandó a Jet, Osore y Makoto que siguieran remando, ayudando al viento que los empujaba. Mientras Natsuki y Fuu se encargaban del timón, él fue a la popa y se decidió a usar sus habilidades para defender el barco y a su tripulación. De ser necesario, usaría su cuerpo con propiedades de acero para detener los disparos.
Tanto el Steeler como el acorazado marine de Hollie, ya estaban algo alejados de Water 7 mientras seguían su refriega. Jet se aprestó a ayudar a su capitán a desviar las balas de cañón, que ya tenían dañado no sólo el timón, sino también la parte trasera del barco. Además, el navío marine estaba dándoles alcance poco a poco y no tenían modo de atacar, pues sus cañones no eran tan potentes. Su enfrentamiento con Hollie parecía inminente.
La refriega continuó por unos minutos y Water 7 dejó de estar en el horizonte, se habían alejado tanto que ya no era posible distinguirla y era el momento más crítico, pues la capitana preparaba ya su naginata para entrar en acción y era cuestión de uno o dos minutos en que ella misma pudiera invadir el Steeler. Además, tras ella, había decenas de marines dispuestos a acabar con piratas y muchos de ellos preparaban sus rifles, esperando por que llegara la distancia adecuada para poder disparar.
Jet, a pesar de tener una espada que no era una verdadera katana, pudo hacer un corte volador, pero fue fácilmente repelido por Hollie.
–Esto se ve muy mal, Blaze, ¿qué diablos vamos a hacer?
–No se me ocurre nada, sólo nos queda pelear –afirmó el capitán. Ninguno de los dos advirtió que Natsuki estaba detrás de ellos.
–Es hora de que yo haga algo –dijo, haciéndose notar finalmente. Sin que sus dos compañeros pudieran reaccionar, la navegante saltó del barco, pero al mismo tiempo que hacía su brinco, crecía gracias a su fruta. Hollie empuñó su naginata, pero desde el primer momento supo que no podía hacer nada, la jovencita seguía creciendo y con su brazo derecho apuntaba como guillotina hacia la proa del barco marine. La gravedad hizo su trabajo y la jovencita pudo aplicar la fuerza necesaria para hacer pedazos el acorazado. Hollie hizo lo más sensato, huyó junto a sus subordinados hacia la popa, esperando que, tras el impacto, los botes salvavidas pudieran utilizarse.
El acorazado fue partido en dos con facilidad, y aunque la popa comenzó a hundirse, Hollie y sus hombres pudieron escapar en cuatro botes que rescataron con rapidez. La capitana marine no podía con su rostro de decepción y sólo echó una mirada furiosa hacia wl Steeler mientras escapaba de su propio barco. No estaba enfadada con los piratas, sino con ella misma por no prever aquella situación. De nueva cuenta, esa tripulación se escapaba de sus manos.
Al mismo tiempo, Natsuki se hundía en el océano. Al caer al agua perdió control de sus poderes y regresó a su tamaño normal. Jet se preparaba para lanzarse al mar, pero alguien más se le adelantó. El espadachín detuvo su acción al ver “volar” a Osore hacia el agua. El peliazul nadó rápidamente y con gran estilo hacia el fondo y con una velocidad notable, llegó hasta donde su navegante seguía hundiéndose. La tomó en sus brazos y se impulsó de nuevo hacia la superficie. No pasó ni un minuto antes de que sus compañeros los vieran salir a los dos. El prácticamente cargándola, pues la joven estaba desmayada.
Justo en ese momento, todos escucharon la voz de Hollie a lo lejos:
–¡Esto no ha terminado, piratas! ¡Les seguiré la pista nuevamente y los atraparé algún día! ¡Cuando bajen la guardia, allí estaré yo para acabar con ustedes! –y así, el Steeler se alejaba lentamente de aquellas barcas, y pronto fue más veloz la marcha de la fragata, cuando se bajaron las velas.
Osore fue ayudado por sus compañeros para subir al barco junto con Natsuki, quien no demoró mucho en despertar y dar las gracias al médico.
–Nadas genial Osore, ¿dónde aprendiste a hacerlo así? –preguntó Fubuki.
–No es nada especial princesa –respondió él, extrañamente cohibido, al contrario de como siempre reaccionaba– me enseñó mi madre, al menos así podríamos decirlo.
Fue una respuesta extraña, pero tampoco daba pie a otra interpretación, por lo que nadie preguntó ya más. La principal preocupación era el rumbo. Sin timón, no era posible regresar a Water 7, o ir hacia donde el Log les indicaba, que era en realidad el G-12, pues no se había cargado hacia otro lugar todavía.
–¡No está! –gritó de pronto Natsuki atrayendo la atención de todos– la tenía aquí y... –se dio cuenta entonces que, al aumentar de tamaño y caer al mar, había perdido el objeto.
–¿Qué es lo que no está? –la inquirió Blaze. Ella bajó el rostro y sus ojos se tornaron llorosos. Apretó sus labios y demoró en responder, aunque finalmente pudo hacerlo.
–Eternal Pose... –sólo dijo y comenzó a sollozar– perdón, yo sólo quería ayudar.
–Y lo hiciste –la abrazó Fuu– de no ser por ti, quién sabe lo que hubiera pasado peleando contra esa capitana y su batallón marine –le dijo mientras los demás reafirmaban las palabras de la princesa, lo que hizo que la navegante se calmara finalmente.
Jet estaba por dirigirse a tomar los remos pero se dio cuenta de lo cansado que estaba. La adrenalina del combate había limitado su fatiga, pero en ese momento los brazos le temblaban, las piernas le pesaban y sus ojos se entrecerraban una y otra vez. Se puso de rodillas un momento esperando recuperarse un poco pero no le fue posible. Fuu, intuyendo lo que le sucedía a su compañero, se acercó a él y le tendió la mano para ayudarle a levantarse.
–Está atardeciendo y creo que todos estamos cansados, lo mejor es que descansemos –propuso la princesa.
–Eso estaría bien –le dijo Blaze– pero lo prudente sería no anclar aquí, Hollie no debe estar tan lejos y no dudo que decida, en un momento dado, venir tras nosotros.
–Shinta y yo nos quedaremos a hacer guardia unas horas entonces, es mejor que los demás vayan a descansar –dijo y ella y así hicieron sus compañeros. Antes de todo, Osore puso un rígido vendaje en la muñeca y parte de la mano derecha de Natsuki pues se había lastimado un poco debido al golpe que le había dado al acorazado marine. Blaze por su parte, fue el primero que se retiró a dormir y Makoto lo imitó, pues también se sentía cansada. Para Jet, no eran muchas las ocasiones en que tenía deseos de dormir, pero ese día era distinto a cualquier otro.
Así, Fuu y Shinta se quedaron a cargo del Steeler mientras el sol caía. Ella, teniendo en sus manos la Log Pose de Natsuki sólo para saber cuánto se alejaban de Water 7, estaba sentada en la barandilla del barco, cerca de la proa. El chico, por su parte, se quedó de pie, al centro del barco, mirando por un momento a su compañera y luego, al horizonte.
–¿Estás preocupado? –se volteó ella a decirle. La princesa mostraba una sonrisa ligera pero sincera en un rostro en el que brillaban sus ojos azules. Él no respondió nada, sólo miró atento su cara– esto es a lo que mi madre se refería, es algo que jamás viviría en mi isla. Todos son fuertes, yo debo serlo igual que ellos, y tú también.

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 53 (Sin timón):
- Spoiler:
- De esta forma, el Steeler pasó varios días navegando a la deriva. La situación era distinta a la anterior en la que demoraron para arribar a Water 7, puesto que ahora tenían más comida, aunque también debían estar más alertas hacia todas las direcciones, pues no estaban siguiendo una dirección en específico.
Durante los primeros dos días, los piratas intentaron remar siguiendo la dirección del Log, pero pronto se dieron cuenta de que era inútil y abandonaron tal empresa. Fueron momentos en los que varios de ellos aprovecharon para conocerse mejor; de cualquier forma, Jet no pudo hacer que Osore contara su pasado. A pesar de que llevaba ya buen tiempo con ellos, no parecían saber mucho sobre él realmente.
Los días no fueron monótonos. Dos tormentas, una de ellas tal vez un huracán, según Natsuki y Fuu, se cruzaron en el camino. Representaron dificultades, pero el Steeler pudo superarlas. Para el quinto día desde la batalla con Hollie, el cielo estaba despejado y el clima parecía que no iba a tornarse peligroso, aunque siendo Grand Line, debían estar alertas.
Blaze tuvo la idea de que tal vez, con su acero, podría de alguna manera reparar el timón y se dirigió a inspeccionarlo. Makoto le acompañó y Fuu, que tenía algo de tiempo libre, fue con ellos. La peliverde fue quien, con destreza, bajó aferrándose a la madera de la popa, para inspeccionar el estado del timón. A su juicio, aunque estaba de alguna manera dañado, no estaba del todo inservible. Blaze pidió que alguien moviera el timón y esperó el juicio de su vigía.
–Se mueve bien –dijo ella desde abajo y luego subió con agilidad hacia la barandilla del barco– yo creo que tiene arreglo, si encontramos un carpintero competente, pienso que podrá dejarlo bien –afirmó y luego explicó, como pudo, la forma en que se movía lo que quedaba del timón.
–Si se puede mover sin problemas, tal vez yo podría arreglarlo –aseguró Blaze y preparó una de sus manos para hacer brotar acero. Por alguna razón, Makoto sabía que no era una buena idea, pero no podía pensar el por qué. Para su beneficio, Fuu también estaba por ahí.
–No es algo que debas hacer, Blaze – le dijo, tomándole del brazo– si Makoto juzgó bien, el timón aún sirve de alguna manera. Pero si tú intentas hacer un timón nuevo, podrías arruinarlo. La forma que le des podría no ser la adecuada. La fuerza de tu acero, cuando se solidifique, podría aplastar la madera existente y entonces el Steeler quedaría totalmente inservible para navegar. Sólo sería una enorme cosa flotante. Por supuesto, tú eres de los que se arriesga, y en muchas ocasiones tienes suerte, pero no olvides que llevas los destinos de tu familia contigo.
No podía cometer algún error, en eso tenía razón la princesa. El capitán lo pensó un minuto, aunque no se decidía. Natsuki lo animó afirmando que, seguramente (con pensamiento optimista, más que afirmando con seguridad), pronto verían alguna isla. Ello llevó a Blaze a tomar la decisión de esperar algunos días más. Si no se veía alguna forma de salvarse, intentaría reparar el timón con su acero.
–Creo que has hecho lo correcto –le dijo Fuu sonriendo– esperar será lo mejor.
Tres días más pasaron desde aquél. Un chaparrón cayó sobre el Steeler y poco más. Tal vez hizo algo de frío de pronto, pero no pasó demasiado tiempo antes de que volviera el calor normal. La situación se tornaba desesperante para algunos. Jet y Fuu trataban de tener calma, pero Blaze y Makoto no estaban tan tranquilos. Los demás tenían cierta ansiedad. A veces decían ver algo, pero al acercarse, no había nada. Tal vez sólo había sido una ola oscura o un animal grande saliendo del agua a lo lejos. Esto sólo les hacía gastar energías en remar.
El décimo día desde la batalla contra Hollie, Makoto se quedó a dormir en el puesto de vigía. Ese día, ni siquiera habían tirado el ancla. La desesperación había hecho pensar a los piratas que no tenía caso detenerse durante la noche, a pesar de los peligros de Grand Line. Fubuki no tuvo la mejor impresión sobre el asunto y pidió a su compañera de camarote quedarse afuera a vigilar: “no te pido que te quedes despierta toda la noche, pero estando afuera te será más sencillo escuchar algo, por si acaso. Luego te compensaré, te lo aseguro”, le había dicho.
Y, como casi siempre, el juicio de la princesa no estaba equivocado. No habían pasado más de dos horas en que los piratas se habían ido a dormir, cuando una Makoto que estiraba sus brazos, pareció notar algo a lo lejos, a estribor. Ya que el viento no soplaba demasiado fuerte, el Steeler andaba relativamente lento y un punto brillante apareció a la vista de la joven. Ella reaccionó y subió hasta la punta del mástil principal, un metro y medio, quizá, más arriba de lo que estaba la plataforma de vigía y entonces estuvo segura totalmente de sí había algo. Un luz titilante, tal vez una fogata.

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 54 (Isla Kuuda):
- Spoiler:
- Makoto pensó rápido y lo primero que hizo fue ir a donde estaba el ancla, y, haciendo uso de toda su fuerza, la arrojó al mar, causando que el Steeler se detuviera. Luego de eso, se dispuso a despertar a sus compañeros. Jet fue el primero en salir, pues no estaba dormido aún, y al escuchar el ruido del ancla, había empezado a vestirse. Minutos después, ya todos estaban en cubierta y Makoto les señaló el lugar de dónde parecía provenir tal luz.
Jet subió a la torre de vigía, pero aseguró no ver nada.
–¡Ahí está! –le señaló ella enérgicamente al subir al mismo lugar y seguir viendo el punto luminoso– ¿acaso estás ciego? ¡Lo estoy viendo en este momento!
Al ver que se iba a producir una discusión, Fuu fue rápido por un objeto a su camarote. Regresó sin demora y se lo lanzó a su compañero espadachín. Era un monóculo, así que el chico lo utilizó para encontrar el punto. Le fue un poco difícil, pero Makoto lo dirigió y finalmente él también pudo verlo, aceptando que la vigía tenía razón.
Con un grito de Blaze, los piratas se pusieron a trabajar. Natsuki y Shinta subieron las velas mientras Jet, Fuu, y Osore tomaron los remos, y con ayuda de su capitán, pusieron en marcha la fragata ante las indicaciones de Makoto quien no perdía de vista la luz.
–Hay que aceptarlo, tiene una gran vista –le decía Jet a su capitán mientras ambos remaban con fuerza.
–Es la primera vez que le haces un cumplido, al menos que yo recuerde –le dijo, con rostro feliz su capitán.
Dos horas después, el Steeler se acercaba a la costa de aquella isla en la que aparecía la luz. Como bien había juzgado Makoto, era una fogata, estaba en la playa y ya era bastante débil, pero la vigía le agradeció a las flamas a pesar de no tener éstas vida, por haberlos guiado a tierra.
Los piratas, totalmente exhaustos, dejaron que la marea los llevara lentamente hacia la isla y cuando estuvieron allí, bajaron rápidamente, desesperados por poner los pies en la arena de la playa. Ya que era de madrugada, no parecía haber nadie por ahí cerca, pero una vez que lograron avivar más el fuego, se dieron cuenta de que había algunas chozas de paja cerca de ahí. Detrás de las chozas, se extendía una espesa selva.
No sería la idea de la mayoría, pero a Blaze se le ocurrió que podría despertar a alguien para pedir información así que gritó con todas sus fuerzas, sorprendiendo a sus propios compañeros. Por supuesto, no pasó mucho tiempo antes de que alguien saliera de una de las chozas. La puerta de una de las chozas se abrió un poco. Era evidente que alguien se cercioraba de lo que estaba pasando afuera. Tras algunos segundos, finalmente, con antorcha en mano, una figura salió de la vivienda y, cautelosamente, se acercó con los piratas.
–Propongo que Fuu sea la que hable –dijo Makoto levantando la mano, como si estuviera votando en alguna actividad de la escuela. La vigía, con sus palabras, convenció de inmediato a los demás que la más propicia para no causar malos entendidos debía ser la princesa. Ella aceptó la responsabilidad y se adelantó para ponerse frente a aquella persona. Al tenerla ya de cerca, pudo ver que era un hombre de avanzada edad, caminaba de forma encorvada y mientras sostenía una antorcha con su mano izquierda, él mismo se apoyaba en un bastón con la derecha. Su cabello apenas salía por detrás de sus orejas y seguía por la nuca hasta llegar al otro lado, pues ya arriba no tenía nada. Su nariz era puntiaguda y algo larga, pero su rostro, aunque viejo, no era temible.
–¿Son piratas? –preguntó él, en verdad cuestionándolo y no de forma retórica, pues al ver a una joven bonita frente a él, le parecía extraño– si es así, ¿cómo llegaron aquí?
–Somos piratas –le afirmó Fuu, con una tenue sonrisa, totalmente conciliadora y que hubiera detenido una pelea entre los más fieros guerreros– los piratas de Blaze, para ser más exactos, y hemos llegado a esta isla por casualidad, ya que nuestro barco carece de timón y no podíamos seguir un rumbo fijo por mucho tiempo. No queremos molestarlos, sentimos nuestra llegada a esta hora, pero no hemos tenido opción.
El anciano miró por un momento a los piratas, pero no pudo desconfiar demasiado tras la oratoria de la joven que tenía frente a él.
–Creo que estará bien, parecen no estar mintiendo –dijo él en voz más alta que antes y entonces, de las chozas, salieron algunos pobladores. Algunos de ellos tenían utensilios de cocina en las manos, como para utilizarlos como armas– mi nombre es Ozu, y soy el más viejo de esta isla de nombre Kuuda.
Ozu explicó que Kuuda era muy pequeña y con una cantidad de habitantes de exactamente sesenta y tres hasta ese momento. Debido a su tamaño, ningún Log cargaba hacia ese lugar y por ello no había visitas; vivían de la pesca.
–¿Hay algún carpintero por aquí? –preguntó Blaze cuando parecía ya haber algo de confianza.
–Ninguno tan hábil, y menos para reparar el timón de un barco, pero si van a las islas Xiang, seguramente ahí sí encontrarán a alguien, aunque tendrían que vérselas con su emperatriz, Xiang Kai.
–¿Y cómo podríamos llegar allí?
–Su Log ya debe de haberse cargado –sonrió el anciano, entonces Natsuki se acercó al fuego para corroborarlo y así era, el Log había cambiado– sólo dura unos minutos para cargarse en esta isla. Si lo siguen llegarán a Rae, una isla muy cercana a la principal del archipiélago. De hecho, si suben a la montaña de esta isla, podrán ver algunas luces de Rae.
No había duda. El archipiélago Xiang era su próximo destino. Makoto se quedó pensando en el nombre por un momento, ya que era, o al menos lo había escuchado, igual que el de su maestro Xiang Fei. Blaze y sus compañeros esperaron a que la noche finalizara y el sol apareciera. Los habitantes no fueron demasiado amistosos con ellos, a pesar de ser una isla bastante aislada, conocían de cierta forma las historias de piratas y ya que el periódico que algún ave podría dejarles cada una o dos semanas era su única comunicación con el resto del mundo, tenían en una mala estima a los bucaneros. Ozu, que tenía más experiencia, sabía que la justicia no era tan sencilla ni absoluta. De cualquier forma, cuando amaneció y los piratas partieron, los ojos de algunos de los niños y niñas que estaban en ese lugar no pudieron evitar brillar, al preguntarse cómo era el mundo más allá de esa pequeña isla y cómo sería conocerlo trepado en un barco, navegando día y noche.
Así es como nacen los sueños.

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 55 (El archipiélago de Xiang):
- Spoiler:
- Empujado por los remos, el Steeler avanzaba lentamente pero con rumbo fijo hacia las islas Xiang. Tal y como Ozu les había dicho, el recorrido era corto y Makoto pudo ver tierra una hora y media después de haber partido. Pudieron ver personas cerca de la costa y entre más se acercaban mayor número de curiosos querían ver el barco pirata.
El Steeler se detuvo cerca de una costa y los piratas vieron con cautela a su alrededor. Había varias viviendas en la costa, casi todas con una fachada que indicaba pensar que era un lugar pesquero. De pronto, uno de los lugareños que ahí se encontraba llamó la atención de los piratas.
–¿Saben en qué lugar están? –les preguntó, con una voz algo jovial, que no invitaba a la hostilidad. Ellos, supuestamente, sabían en qué lugar estaban, por no dieron respuesta– las islas Xiang no son para que las visite cualquiera sin permiso de Madame Kai.
–¿Podríamos encontrarnos con esa Madame Kai? –preguntó Blaze al extraño.
–¡Vaya atrevimiento! –respondió él de buena manera, seguido de algunas carcajadas– supongo que podrían verla, pero antes ella debe dar su consentimiento, así que iré a avisarle. Mi nombre es Hoi, y soy mensajero de Madame Kai, al menos parte de mi tiempo, pues debo dedicarme a mi familia también, pero han tenido suerte de encontrarme por aquí. Volveré en menos de media hora, no se muevan de aquí –les pidió y luego se alejó, corriendo. Mientras tanto, varios de los habitantes parecían volver a sus casas, pero en realidad seguían vigilando de lejos a Blaze y sus compañeros.
Hoi demoró exactamente veintisiete minutos en regresar. Y lo había hecho rápido, pues se veía agotado. Sus pantalones cortos de color rojo y su camiseta blanca de tirantes estaban bastante sudados. También utilizaba un amplio sombrero de paja con vivos blancos, para cubrirse del sol. Tras recuperar un poco el aliento, finalmente habló.
–Pues no lo creerían, pero Madame Kai se mostró interesada en conocerlos, así que debemos ir a la isla principal –les dijo sonriendo. Hoi indicó que lo mejor era llevar el barco hacia esa isla, ya fuera a remo, y así lo hicieron los piratas con el lugareño a bordo, indicándoles el camino. Les tomó casi una hora, pero finalmente llegaron. Echaron el ancla cerca de la costa y se aseguraron de cerrar bien las puertas de los camarotes y de las bodegas del Steeler para evitar algún robo, para luego bajar de la fragata y pisar tierra finalmente. Ahí, ya estaban esperándoles un par de guardias que parecía, iban a guiarlos.
Los siete piratas fueron llevados entonces hacia el interior de la isla principal. Caminaron por una hora siguiendo a los guardias hasta llegar a ella. Ahí, proliferaban las granjas, los agricultores quienes, siendo una temprana hora, se encontraban en sus labores del campo. Las casas eran pequeñas, pero no se veían pobres ni mucho menos miserables, sino agradables. Los piratas y sus guías caminaban por un camino de tierra a cuyos dos costados había granjas y más granjas. Sólo pocos comercios se veían y la mayoría vendía especias y condimentos de cocina. Mientras más andaban, Blaze y sus tripulantes comenzaban a ver una estructura que se elevaba en el horizonte, no tan alta, pero sí muy larga y finalmente llegaron a ver que se trataba de una muralla. Tenía unos ocho metros de alto, pero de largo, sólo al frente, se extendía por más de un kilómetro.
–Es la Ciudad Imperial –señaló Hoi una puerta que estaba justo sobre el camino al que iban. Dos guardias la cuidaban y Hoi se adelantó para hablar con ellos. Unos segundos después, la puerta se abrió y así los piratas pudieron entrar.
–Pensé que nos quitarían las armas –habló Jet en voz baja– no sé si es un buen augurio o uno malo.
Al entrar, el camino se volvía empedrado. Eran cerca de doscientos metros hasta llegar a una construcción. A los alrededores, había un jardín inmenso, cubierto en su mayoría por pasto, pero también había flores de muchos tipos. Cerca del edificio, el cual parecía ser un palacio, estaban sobre el pasto algunas estatuas. Makoto las reconoció como representaciones de animales: el tigre, la grulla, la serpiente, el leopardo y el dragón. La peliverde también notó el acabado de lo que parecía ser el palacio, con detalles muy similares a los del salón de entrenamientos de su maestro.
–“Xiang Kai, ¿quién eres?” –se preguntó mentalmente mientras, junto a sus compañeros y a Hoi, el único que los guiaba ya, subía los ocho escalones que separaban del jardín al interior del palacio.
Hoi los siguió guiando ya dentro. Había pasillos a la izquierda y a la derecha y una reja de acero al frente, que guardaba otro jardín, éste más pequeño y con un diminuto lago. Los piratas fueron guiados por el pasillo de la izquierda y no pasó mucho antes de que giraran a su derecha para ir al frente. Unos pasos después, volvieron a girar a su derecha para quedar junto a dos puertas grandes de madera, custodiadas por otros dos guardias con enormes lanzas que al ver a Hoi, se retiraron un poco.

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 56 (Madame Xiang Kai):
- Spoiler:
- –¿Listos para conocer a Madame Kai? –preguntó el hombre antes de abrir la puerta. Así lo hizo y los piratas estaban frente a un pasillo alfombrado, con pinturas en cuadros por toda la pared y, al fondo, había una mujer sentada en una silla dorada con detalles rojos. Frente a ella estaban hincadas dos personas, un hombre y una mujer de edad avanzadas.
–¡Gracias Madame Kai, gracias su majestad! –repetía constantemente el hombre, mientras la mujer besaba los pies de ella. Xiang Kai era una mujer de edad no tan madura, con ojos negros y un cabello rojo oscuro, abundante, entrelazado hacia arriba de su cabeza, pero que aún así caía incluso hasta el suelo. Su piel era blanca, casi como la de Fubuki, sus uñas estaban pintadas de negro, al igual que sus labios. Llevaba un vestido rojo, con dibujos negros y dorados, de una tela fina, y largo, pues no dejaba ver sus pies, y sus amplias mangas le llegaban hasta las muñecas.
–Las personas como ustedes, no deben agradecerme –les habló la monarca a la pareja. Su voz era mucho más juvenil de lo que se podría esperar, ni muy grave, ni muy aguda, tranquila, pausada e inevitablemente con un sonido sabio– el fuego no quitará sus posesiones más preciadas a gente trabajadora. Mis hombres estarán en dos días en su casa y se encargarán de todo.
La pareja siguió agradeciendo y se retiró con un rostro feliz y lleno de esperanza, así lo notó Blaze cuando pasaron junto a ellos.
–¿Qué piratas tan extraños tenemos aquí? Acérquense, vamos –les pidió Xiang Kai a los tripulantes de Blaze y a él mismo. Mientras ellos caminaban, vieron que un hombre, a su derecha, recargado en la pared, y con varias katanas en su cintura, calvo, pero con un bigote largo que llegaba hasta su cuello, los veía con rostro de pocos amigos.
–Yae, déjalos en paz, hablaré primero con ellos antes de que los juzgues –le dijo Xiang Kai a dicho sujeto. La mujer inspeccionaba con la vista a los piratas mientras se acercaban y no quitaba una tenue sonrisa que se dibujaba por todo el rostro.
Cuando Blaze, al frente de sus compañeros, llegó a sólo un metro de la mujer, se detuvo y su intención era comenzar a hablar, pero por alguna razón, no encontraba las palabras correctas para dirigirse a ella, no sino hasta que Xiang Kai le calmó un poco.
–Habla, joven capitán –le dijo señalándole con su mano derecha.
–Siendo así, comenzaré –respondió él sonriendo y causando gracia a Madame Xiang Kai– hemos llegado a este lugar por error. Realmente estábamos en Water 7, algo lejos de aquí, pero un ataque de la marina ha roto nuestro timón y por suerte llegamos a una isla cercana donde se ha cargado el Log para llegar aquí, lo cual hemos hecho remando.
–Eres un capitán con buena labia –rió Xiang Kai divertida– si me dejas adivinar, su mayor problema radica en su timón roto, ¿no es así? –y al recibir la respuesta afirmativa, apoyó su cabeza en su mano izquierda– pues deben saber que no es el único inconveniente. Supongo que en su viaje se han topado con islas en las cuales su Log se carga en dos, tres o cuatro días, ¿no es así? Pues debo decirles que en este archipiélago, el Log no demorará tres o cuatro días, no una semana, ni un mes. El tiempo que deberán estar aquí para que el Log se cargue hacia otra isla, será de veintiún meses.
Los piratas se quedaron sin habla, en especial Blaze, quien nunca imaginó esa situación. Su boca semiabierta demostraba su sorpresa e impotencia.
–No podemos estar más de un año y medio aquí, ¡es mucho tiempo! –le dijo Blaze– debemos partir cuanto antes.
–Te recuerdo joven capitán que ustedes han llegado a este lugar como invasores –alzó Xiang Kai la voz y su mirada se tornó fría– no tienes mucho de donde elegir. O te vas con ese barco sin timón, o te quedas el año y medio aquí con tu tripulación –y tras decir esto, la monarca suavizó nuevamente su rostro– pero no dejemos que esto sea algo malo. Puedo saber que en ustedes hay duda y que, probablemente, han caído en la derrota hace poco tiempo. Grand Line es duro y cruel, y puede ser mortal para aquellos que no estén bien preparados. Me ha sorprendido ver a una princesa del reino de Yuki en una tripulación pirata, y debo decir, jovencita –sonrió mirando fijamente a Fuu– que eres igual a tu madre cuando ella tenía tu edad. Es por eso que he sabido de tu origen, ya que tu abuela una vez me visitó trayendo a tu madre consigo, una chica muy rebelde, según recuerdo.
A Fuu le pareció muy extraño, puesto que Xiang Kai no se veía tan mayor. Era muy difícil adivinar su edad, ya que, aún de cerca, su rostro podía pasar como el de una mujer joven, pero su forma de hablar y su presencia eran de una mujer mayor.
–Una pregunta que debo hacer, es la causa de esa mirada tan atenta a encontrar algo en mí, jovencita– y con su mano derecha apuntó a Makoto. La pirata se sobresaltó un poco, pero encontró la compostura para responder.
–Su nombre y todo este lugar, es muy familiar para mí, ¿qué relación tiene usted con mi maestro Xiang Fei?
–¿Así que mi hermano ha sido tu maestro? Esto sí es una sorpresa para mí –la edad tampoco coincidía para las cuentas de Makoto, pero al igual que Fuu, tampoco preguntó– parece que de cierta manera, el destino los ha traído aquí. Tengo una proposición para ustedes.
Por primera vez desde que habían llegado, Xiang Kai se levantó de su asiento y bajó dos escalones para estar a su nivel. En ese momento llamó a alguien de nombre Huang, quien pocos segundos apareció. Era un joven bastante alto, con cabello largo atado en una trenza, de tez morena, ojos pequeños y labios gruesos, marcados sobre su sonriente rostro. A primera vista parecía alguien no muy inteligente, pero sí una buena persona.
–Él es mi sobrino, y además de ayudar en las granjas del palacio, es carpintero, así que les ayudará a arreglar su barco. La compostura no debe durar demasiado, pero el Log sí. Por sus reacciones, sé que tuve razón en presentir que se sienten inseguros con su nivel de fuerza por algo que sucedió no hace mucho. Bueno, pues estando aquí durante todo ese tiempo, les aseguro que podrán hacerse más fuertes y tendrán más habilidades.
–Xiang Kai-san –le interrumpió Makoto– ¿usted sabe kung fu como el maestro Fei?
–Así es jovencita.
–Si nos quedamos todo ese tiempo, ¿podría usted enseñarme el Puño del Dragón? El maestro Fei murió antes de que pudiera aprenderlo –al escuchar eso, Xiang Kai se acercó a Makoto y tocó su frente
–Tu espíritu es fuerte, pero no te apresures, eso lo discutiremos luego de que les diga mi propuesta –y regresó al lugar donde se encontraba antes, justo cuando bajó de su trono– como decía, podrán ser más fuertes tras un año y medio aquí. Pero ello no será gratis, pues tendrán que trabajar para mí durante ese tiempo. A cambio les ofrezco la compostura de su barco, agua, comida y techo, además de tiempo libre para entrenar, por supuesto. ¿Qué dicen? ¿Aceptan?
Los piratas tomaron su tiempo para decidir. Se juntaron todos en secreto un poco alejados de Xiang Kai, quien de cualquier forma sabía todo lo que ellos estaban diciendo. Fubuki y Makoto estaban de acuerdo en quedarse, y por consiguiente Osore también. Natsuki no sabía qué pensar y Jet mostró su descontento con la situación, pero aceptó que no tenían ninguna otra opción al ya no poseer la Eternal Pose hacia Water 7.
–Aceptamos Madame Kai, trabajaremos aquí.

kaizoku ou-

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 57 (Trabajo para los piratas):
- Spoiler:
- –Muy bien, me alegra –ella juntó sus manos y sonrió con sinceridad mientras alegremente cerraba sus ojos– les diré entonces lo que harán durante los próximos meses en este lugar. Joven capitán y chico peliazul…
–Mi nombre es Osore –se presentó cortésmente el médico– y mi capitán es Blaze, bellísima reina de este lugar.
–Bien, pues Blaze y Osore, ustedes acompañarán a Huang, pues trabajarán en las granjas interiores del palacio por las mañanas. Él les enseñará lo que tengan que aprender. Tú, joven guerrero –se refirió a Jet, quien apenas reaccionó– serás parte de mi guardia personal, así que tu jefe será Yae Dong –el hombre de las katanas que habían visto los piratas antes de encararse con Xiang Kai solamente bufó al escuchar lo anterior y se quedó mirando a Jet un buen rato.
–En cuanto a las jóvenes piratas, las tres ayudarán en la cocina del palacio. Aquí servimos a una gran cantidad de personas y ustedes serán de mucho apoyo para Na Lai, mi cocinera en jefe. Ella es una muy buena persona y las tratará bien si trabajan duro, se reportarán con ella desde mañana mismo. En cuanto al pequeño –los ojos negros de Xiang Kai se posaron sobre Shinta, quien prefirió no replicar acerca de ser llamado “pequeño”, al menos por esta vez– será un buen mensajero. La gente de estas islas no gusta de los Den Den Mushi, no les agradan, por lo que todo se hace a base de mensajeros. La mayoría de mis mensajeros personales ya han crecido y tienen familia, por lo que les es dificultoso realizar esta labor en ocasiones. Has llegado en un momento idóneo. Tú recibirás órdenes directas de mí, ¿está bien? ¿Está bien para todos? ¿Eh, jóvenes piratas?
–Está bien por nosotros –habló Blaze por todos– mi primero a bordo es Jet, las chicas se llaman Natsuki, Fubuki y Makoto, mientras que su nuevo mensajero es Shinta. El trato nos merece ser leales durante el tiempo que estemos aquí y le aseguro que la palabra de todos los tripulantes es tan valiosa como el oro.
–Así lo espero. Por lo pronto, se hace algo tarde. Huang les mostrará dónde dormirán. Será en las cabañas al oriente del jardín principal. Si mal no recuerdo, están deshabitadas desde hace dos meses, y son dos, por lo que se dividirán en hombres y mujeres, evidentemente. Nos veremos mañana.
Como si le estorbaran, o le quitaran algo de tiempo, Xiang Kai mandó a Huang a ser el guía de los piratas. Aún no era tan tarde como para ir a dormir, pero el chico les aseguró que utilizarían bastante tiempo para acomodarse. Una vez que salieron del palacio principal y anduvieron por los jardines un rato, llegaron a las dos cabañas.
–Están deshabitadas porque los que vivían aquí, se han ido a otras partes del archipiélago que no estaban tan pobladas, mi tía lo hace sonar como algo más tétrico, ¿no es así? –contaba Huang alegre mientras mostraba la primera de las cabañas. Ésa era un poco más grande, por lo que sería para los hombres, mientras que la otra serviría para las mujeres. Huang acompañó a la tripulación al barco, pues ellos irían a recoger su ropa y algo de comida, mientras que él revisaría la fragata.
Huang se acercó a la popa y vio que el timón roto estaba sumergido en el agua.
–Habrá que jalarlo al mar. Blaze-san, ¿me ayuda? Entre todos podremos jalarlo un poco –aseguró sonriendo como siempre. Blaze, y los chicos no estaban muy seguros, pero fueron a ayudar. Cada uno, como pudo, se dispuso a empujar a tierra al Steeler– esperamos tu señal, Blaze-san.
–Pues supongo que ¡ahora! –y los piratas comenzaron a empujar con todas sus fuerzas, pero de pronto se detuvieron al ver a Huang y en lo que se estaba transformando. Su piel morena se tornaba naranja con franjas negras por todos lados. Por un momento todos dejaron de empujar, pero Jet les volvió a la realidad.
–No es hora de sorprenderse, vamos a trabajar –les dijo y con el esfuerzo de todos, pero principalmente el de Huang, el Steeler estaba prácticamente en su totalidad en tierra. Lo primero que hicieron los piratas fue preguntar a Huang acerca de su habilidad. Él ya estaba de nuevo en su estado humano.
–Cuando era adolescente comí la fruta Neko Neko modelo tigre. No me gusta mucho utilizarla, pues cuando estoy transformado me vuelvo algo agresivo, pero eso sí, bastante más fuerte. En el archipiélago esto no es muy común, pero mi tía dice que en el resto de Grand Line sí que lo es.
Los hombres fueron por su ropa, que era bastante poca comparada con la de las mujeres. Blaze fabricó una caja de acero de un tamaño no muy grande y así él llevó las prendas de los cuatro, mientras que los demás ayudarían a las chicas a cargar con todo su equipaje. Huang por su parte, ayudó con la comida restante del Steeler. De cualquier forma, Fuu pensó que las viandas servirían más en la cocina del palacio y pidió que fueran llevadas ahí.
Dos horas después, ya cuando la noche había caído, los piratas se habían instalado en las cabañas. En ambas había tres camas, y aunque la de los hombres tenía más espacio, uno de ellos tendría que dormir irremediablemente en el suelo. Mientras las piratas decidieron que Fuu estaría a la izquierda, Natsuki al centro y Makoto a la derecha, los hombres tenían un problema. Al principio habían convenido que cada noche, uno de ellos dormiría en el suelo y que todos los días se rotarían, pero ello llevaba consigo que todos cambiarían de lugar, no sólo el que no tuviera cama. Finalmente Jet opinó que debía ser más largo el turno de cada quien en el suelo y propuso que cada quien durara un mes sin cama, rifarían los turnos, y el que al siguiente mes tocara dormir sobre la madera, cedería su lugar al desamparado del mes anterior. Así no habría un confuso movimiento todos los días, sino cada mes, y menor.
Así lo convinieron y fue el mismo espadachín el que pasaría el primer mes en el suelo. Blaze estaría en la cama izquierda, Osore en el centro y Shinta a la derecha. El espacio donde podía dormir Jet era frente a la cama de su capitán.
Las cabañas eran sencillas, pero acogedoras. Constaban de la puerta de entrada, un pequeño vestíbulo de un metro por un metro, el cuarto principal de las camas y un baño sin regadera o tina. Aunque las dos eran casi iguales, con la única diferencia en el tamaño, su distribución era contraria. Mientras la de los hombres tenía la entrada a la derecha y el baño a la izquierda, la de las mujeres era al revés. Así, la ventana que estaba junto a la cama de Fuu, estaba muy cerca de la ventana que daba a la cama de Shinta.
El tirador no tenía ningún sueño. Se sentía incómodo al dormir en esa cama. No era el único que pensaba estar fuera de su comodidad, en realidad todos se encontraban despiertos un buen rato después de haberse acostado a excepción de Blaze, quien desde el primer minuto ya estaba dormido. Osore volteó un momento hacia su izquierda, y a pesar de las penumbras, pudo advertir el rostro de Shinta, que se notaba incómodo.
–¿Qué sucede? –le preguntó en voz alta, sin importar que alguien más escuchara– ¿se te dificulta dormir sin estar junto a Natsuki? No te culpo, yo también quisiera estar cerca de esa figura todo el tiempo.
–Osore... –escuchó el médico su nombre a través de la ventana.
–¿Qué sucede, mi querida princesa?
–Me escuchas fuerte y claro, ¿no es así?
–Por supuesto bella princesa ojos azules.
–Pues de la misma forma te escuchamos nosotras –afirmó ella, con voz un poco más grave.
–Tiene razón –se escuchó más al fondo Makoto– así que si vas a decir tus tonterías, más vale que lo hagas en voz baja o cierres la ventana de su cabaña –y luego se escuchó que precisamente ellas cerraban la suya.
–Ah... las chicas nos aman –afirmó el médico y se recostó con sus manos en la nuca para dormirse no mucho después. Jet no hacía ningún ruido, por lo que no se sabía si estaba despierto o dormido. El tirador entonces parecía el único que todavía no entraba en el mundo de sueños. No era que extrañara la presencia de Natsuki, o al menos no del todo, pero no dejaba de sentirse extraño al dormir junto con los chicos, sobre todo siendo mucho más grandes que él. Era como si estuviera en un lugar ajeno, a pesar de que eran sus compañeros. Pero se dio cuenta de que era un pirata y de que no podía seguir comportándose como un niño. Se acomodó para dormir y después de muchas vueltas en la cama, su mente entró en cansancio y ya no pudo evitar caer en el sueño.

kaizoku ou-

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Re: [Fanfic]El mar te dará familia - Capítulos 58/?? (En proceso)
Capítulo 58 (La vida en Xiang):
Fin de la primera parte.
- Spoiler:
- Al siguiente día todos despertaron temprano, incluso Blaze. Había mucho qué aprender y fue por ello que salieron pronto de las cabañas. Ahí encontraron a Huang quien estaba sentado sobre una piedra frente a las cabañas.
–Lo primero que deberán aprender es a levantarse justo cuando el primer rayo de sol se asoma –les dijo sonriendo antes de incorporarse– lo segundo, será ir a los baños, así que lleven sus toallas y su ropa para hoy.
Así hicieron los piratas y Huang los guió hacia las regaderas, que estaban dentro del palacio, pero por otro pasillo distinto del que servía para llegar al trono de Xiang Kai. Cuando los hombres entraron ya no había nadie, pero se podía ver que hacía no mucho había sido utilizado. Luego, comenzaron a quitarse la ropa para ducharse. De nuevo Shinta se sintió incómodo. Sus compañeros le llevaban siete u ocho años de edad y la diferencia de físico era sencillamente notable. Pero antes de que el tirador pudiera darse cuenta de algo, sus compañeros ya habían llenado una de las bañeras del lugar y luego entre Osore y Blaze retiraron la ropa al tirador y lo lanzaron al agua.
–¡A ver si así espabilas! –carcajeaba Osore mientras Shinta salía tosiendo de la tina– ¿a que el agua estaba fría? –seguía burlándose. Al inicio el tirador se enfadó y su rostro se puso rojo no por el frío, sino por la vergüenza, pero luego volteó hacia su izquierda y vio reír levemente a Jet, divertido. Shinta decidió mejor quedarse ahí en la tina, bañándose mientras sus compañeros tomaban la ducha.
Luego de bañarse, cambiarse y arreglarse, Blaze y Osore partieron con Huang hacia la parte trasera del palacio. Luego de unos minutos llegaron a ese lugar y los piratas vieron algo que no imaginaban. En el enorme jardín dentro de las paredes de la ciudad imperial, se veía a lo lejos algunas construcciones. Parecían pequeñas, pero entre más se acercaban, Blaze y Osore se daban cuenta de que eran bastante grandes. Eran dos silos, un granero y un molino. Atrás de estos se encontraban parcelas, la mayoría todavía cultivándose, pues el ciclo de cultivo estaba apenas comenzando. Huang señaló una de las parcelas y comunicó a los piratas que ésa sería su lugar de trabajo y que durante el día les enseñaría lo necesario para las labores.
Por su parte, Jet, Shinta y las chicas, se dirigieron a verse con Xiang Kai. Ellos trabajarían para ella directamente, mientras que las piratas no sabían a dónde dirigirse. Ya estando frente a la monarca, ella mandó hablar a su cocinera Na Lai quien arribó sin demorar demasiado. Ella era una mujer rechoncha de boca pequeña y sonriente, con nariz de bola, ancha y grande, ojos vivaces, con pocas arrugas pero se podía adivinar que era de edad avanzada. Llevaba un vestido largo azul con un delantal rosado que tenía un sello que los piratas habían visto al llegar al archipiélago y el mismo que Fuu notó cuando Na Lai las guió hacia la cocina y pudo ver la parte trasera del trono de Xiang Kai.
La cocina era tan grande como la habían imaginado las chicas, pero a la vez bastante ordenada. Con el tiempo, las piratas comprendieron que lo único que podía hacer enfadar a Na Lai era el desorden y la pereza, por lo demás, la mujer era sumamente amable y hasta cariñosa.
En esta cocina se preparaban los alimentos para todos los trabajadores de la ciudad Imperial. Desde aquellos que sólo trabajaban en la servidumbre, pasando por los guardias y los guardaespaldas de Xiang Kai, los granjeros de las parcelas interiores, y la misma monarca.
Tras una breve plática con Na Lai, se decidió que Fuu ayudaría directamente en la preparación de los alimentos, Makoto en la limpieza y orden del lugar, y Natsuki llevaría los alimentos al comedor.
Por su parte, Jet y Shinta permanecieron frente a Xiang Kai. Luego de unos momentos, ella se levantó y llamó a Yae Dong y le susurró algo al oído. Él pareció enfadarse por un momento pero se calmó al recibir nuevamente palabras de su reina. El hombre salió un momento y al paso de cerca de diez minutos, regresó. Tenía una katana en sus manos. Ésta estaba dentro de una funda roja, adornada con un dragón dorado al inicio. La empuñadura tenía costuras negras y tonos dorados, mientras que la guarnición era en forma de hexágono, dorada. Yae Dong entregó el arma a Xiang Kai quien la contempló por un minuto y luego se acercó a Jet.
–Tómala, es Tsuda Sukehiro –ella extendió su mano y le ofreció el arma al espadachín– pero no te emociones chico, pues sólo es un préstamo mientras que estás en esta isla –él no dudó en tomarla aunque tampoco lo hizo violentamente. La tuvo con sus dos manos y comprobó que era un poco más pesada que su Kangaiishi, pero igual de larga.
–Me inquieta saber cómo supo que necesitaba una espada.
–Mi Ambición del Color de la Observación está bastante desarrollada. Por tu rostro pareces ignorar la naturaleza de esta habilidad, pero me parece que durante tu estadía aquí, lograrás entenderla aunque sea un poco. No hace falta decir que a mi edad, es lógico el control que tengo sobre la misma.
–Disculpe Xiang Kai –Shinta intervino. Si los demás habían evitado hacer la pregunta, él no pudo resistir más– ¿a qué se refiere cuando usted habla de su edad, de esa forma?
Ella sonrió levemente y dio media vuelta para volver a sentarse en su acostumbrado lugar. Lo hizo con gracia y solemnidad, sus ojos permanecieron cerrados un momento y luego los abrió para mirar al tirador.
–Eso es sencillo –finalmente respondió, haciéndolo como si estuviera esperando a que se lo preguntaran– mi edad es de noventa y ocho años ahora. Sé que suena extraño, pero en este océano nada debe sorprenderles. Mi cuerpo es exactamente el de una joven de veintidós años, pues fue en esa edad cuando comí la fruta del diablo que no me permite ya nadar. Y déjenme decirles que era una de mis mayores aficiones, lo hacía casi tan bien como las ningyo; a cambio, he obtenido esta juventud, la cual ignoro si será eterna o no, pero hasta el momento así lo parece. No tengo sueños de inmortalidad. Si no muero por alguna enfermedad, traición o batalla, seguramente llegará el momento en que yo misma me quite la vida, cansada de esperar por la muerte, fatigada de andar por este mundo durante varias generaciones; ese día lo veo lejano de cualquier modo, aún disfruto de la vida.
Por supuesto, no mentía, Jet y Shinta se dieron cuenta de ello.
–Ahora pasemos a tus labores, pequeño –y más que nunca, Shinta aceptó ese “apelativo” –conocieron a Hoi al llegar aquí, ¿no es cierto? Ve con él y dile que te dé un mapa del archipiélago. Luego, irás a la isla de Yuu, no está muy lejos de aquí, y les dirás que deben comenzar a cosechar los ciruelos cuanto antes, pues las nevadas de la temporada, al parecer se adelantarán. Debes pedir ayuda a Hoi para poder llegar allí. Antes de que vayas, ten esto– ella abrió un pequeño baúl que tenía a su derecha y de ahí sacó un medallón, el cual tenía la misma insignia que habían visto al llegar, ésa que también estaba bordada en el delantal de Na Lai y grabada en la parte posterior de la silla de Madame Kai– llévalo contigo, pues te ayudará a probar que llevas mis órdenes. Habla sin titubear y seguro de lo que dirás. Así te será más sencillo.
Luego de escuchar tales explicaciones, Shinta salió a realizar su primer trabajo en esas islas. Demoró varias horas, pero regresó con noticias satisfactorias. Con una breve ayuda de Hoi, el pirata preadolescente había llegado a su destino y dado el mensaje. No había sido algo demasiado importante y más bien Xiang Kai lo había utilizado para dar una primera labor relativamente fácil a su nuevo mensajero.
A los pocos minutos de haber aparecido Shinta, Na Lai avisó a Madame Kai que el comedor estaba listo para dar la comida diaria y la monarca guió el paso a su nuevo mensajero y a sus guardias. El comedor tenía una notable mesa principal, decorada en negro y rojo, con pocos lugares. Ahí se sentaría Xiang Kai con sus guardias y Shinta. Había otras dos mesas, éstas inmensas, donde podrían estar sentados alrededor hasta cuarenta personas. En una de ellas, podía verse a Blaze, Osore y Huang. Al frente del lugar, precisamente del otro lado de la mesa de Xiang Kai, estaba una gran barra en donde los asistentes debían servirse solos. Por supuesto, la monarca no hacía esto y usualmente alguno de sus guardias le llevaba lo suyo; pero esta vez no, Natsuki, quien terminaba de colocar las bandejas de comida en la barra, fue hacia la mesa de la soberana, le dio a conocer el menú del día y preguntó lo que iba a ordenar, cuando tuvo dicha orden se apresuró para traerla. Xiang Kai le ordenó a Shinta ayudarle y así hizo él.
Una hora y media después, el bullicio terminaba. Todos volvían a sus labores y era hora de limpiar. Ahí descansaba Fuu, que toda la mañana había preparado alimentos. El trabajo entonces se cargaba a Makoto y Natsuki, así como a otras ayudantes, pues debían limpiar el comedor.
Y con las chicas en la cocina, Jet al lado de Madame Kai, Shinta recorriendo más lugares y Blaze y Osore dejándose las manos en el cultivo, pasó la primera parte del día. Más tarde, durante sus horas libres, los piratas no tuvieron muchas energías para entrenar o hacer alguna otra cosa, prefirieron descansar y prácticamente durmieron toda la tarde y noche. Y así, transcurrió el primer día de los Piratas de Blaze en el archipiélago Xiang. El primer día de los veintiún meses que pasarían en ese lugar.
Fin de la primera parte.

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